Sonidos en la azotea

Cuántos de ustedes que viven en departamentos o incluso en casa propia han escuchado que dejan caer canicas o juegan con carritos y saben que no hay nadie en ese departamento o piso de arriba, o en el techo.

Lo que contaré sucedió hace un par de años que llegué a mi actual vivienda, al llegar me instalé y traté de conocer a mis vecinos, conocí a la mayoría, pero a los vecinos que vivían arriba de mí no lograba verlos, yo pensaba que era porque salía temprano a trabajar o ellos llegaban muy tarde, en realidad más que conocerlos quería quejarme porque siempre cerca de las 11 pm se escuchaba como alguien en ese departamento jugaba lanzando canicas o se escuchaba como corrían y yo estaba seguro que era un niño pequeño, porque al correr, las pisadas no eran tan fuertes. Por un tiempo traté de encontrarlos pero nada, así que decidí preguntar a mi vecina de enfrente, una señora mayor que siempre me hacía plática al salir. Un día que yo tenía tiempo por fin me atreví y le pregunt, ella muy sorprendida me preguntó por qué quería conocerlos, le platiqué lo de las canicas y ella solo respondió, -no sé si sea la indicada para decirte... y entró a su casa. Por un tiempo me evadió hasta que un fin de semana que cayó un gran aguacero, ella me pidió ayuda, ya que por una ventana se le metió algo de agua y no podía mover un mueble pesado para ella; al estar ayudándola y moviendo el mueble se escucharon los mismos ruidos que en mi casa, yo la volteo a ver y me dice, -sí, aquí también se escucha. Me pidió terminar de mover el mueble y me contaría todo. Terminé y me dijo, -ven, siéntate aquí y me señala una silla en su comedor, algo asustada me dice: -esos ruidos comenzaron hace dos años, cuando esa parte era el techo no existían esos departamentos, en ese lugar había tendederos y muchas de las parejas subían con sus hijos. Una de esas parejas tenían dos hijos, unos niños traviesos que en todos lados andaban con sus canicas y una pelota, al subir siempre estaban tirando esas canicas, aunque nos quejábamos los padres no les decían nada. Un día la mamá subió con ellos y no se fijó que la puerta se había cerrado, estába lloviendo así como lo hizo hoy, todos pensamos que tocó para que la ayudáramos pero por la fuerte lluvia no escuchamos, más tarde ese mismo día se escuchó un trueno y el techo se sintió como si temblara, el esposo buscó a su esposa e hijos y subió al techo y los encontró abrazados, les había caído el rayo. Desde entonces se escuchan las canicas y sobre todo en días de lluvia, también se escucha como tocan las puertas de esos departamentos y los anteriores inquilinos no aguantaron los ruidos y se fueron, desde entonces no se han habitado.

Después que me contó eso me fui a mi casa, platiqué con mi mamá y abuela y me dijeron que pusiera una veladora para darles descanso, desde entonces yo no escucho las canicas pero en días de lluvia sí escucho como tocan las puertas con desesperación.

Saludos de su amigo Morpheus Sandoval.



El oso de la oscuridad 🐻 

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